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El cambio de paradigma: cómo cambiar de modelo sin perder la orientación

«Nada es verdadero, todo está permitido» se repite mucho y se practica poco. El cambio de paradigma es un entrenamiento, y como todos los entrenamientos tiene una progresión.

Qué significa esto en realidad

No significa no creer en nada: significa poder adoptar plenamente un modelo durante la duración de una operación y descartarlo después, sin que tu identidad dependa de ello.

El criterio no es la verdad del modelo sino su eficacia: qué lenguaje simbólico te pone en el estado más rápidamente para ese objetivo específico.

Una progresión en cuatro pasos

Primero: trabaja un mes entero dentro de un solo paradigma, elegido también al azar, y anota todo.

Segundo: repite la misma operación en dos paradigmas diferentes y compara los resultados y los estados.

Tercero: adopta por una semana una creencia que no te parezca muy simpática, con seriedad. Aquí es donde se mide la flexibilidad.

Cuarto: vuelve al modelo que da los mejores resultados sabiendo que lo estás eligiendo, no sufriendo las circunstancias.

El riesgo del relativismo cómodo

Quien salta de paradigma cada semana por aburrimiento no está practicando: está evitando la verificación. El cambio tiene sentido cuando el modelo anterior ha sido usado lo suficiente para producir datos.

El diario es el único antídoto: sin registro el cambio de paradigma se convierte en consumo de estéticas.

Versión original en italiano: leer en italiano.